Inquebrantable

INQUEBRANTABLE

“Me vino, en soledad, una doliente idea.
Y oportunas palabras aliviaron mi mente y otro vez tengo fuerzas: Desde el borde del precipicio suenan trompetas de cascadas”.

Wordsworth.

Quebranto: Pérdida de fe o decaimiento físico o moral.

Días atrás, una gran nevada sorprendió a propios y extraños por su virulencia, no sería la única.

En aquel infierno blanco, él, se movía como nadie, ayudando hasta la extenuación para encontrar un grupo de vacas extraviadas y desorientadas en la alta montaña. Allí arriba, una vez más, perdió el concepto del tiempo, entre el frio y la blanca desolación, pero no le importaba lo más mínimo, pues era capaz de recibir sensaciones de manera análoga a como la araña recibe avisos de influencias exteriores a través de su tela.

Era simple, allí estaba en su entorno. Y a pesar de las inclemencias existentes, no descendió de aquellas blancas cumbres hasta localizar una a una, a todas las vacas extraviadas de un buen vecino y amigo del pueblo.

Entonces y solo entonces, fue cuando descendió de allí, calado hasta los huesos muerto de hambre, pero armado con su gran sonrisa, a pesar de la tremenda paliza física.

Creo conocer el secreto de su armadura: Solo son felices aquellos que tienen la mente fijada en algún objetivo que no sea su propia felicidad, la felicidad de los otros. Esta vez, en forma de cabezas de ganado…

Poco después, entraron los frentes de frio y con ellos, nefastas noticias: primero el contagio del maldito virus, que aisló a todos de todos, y luego, la más terrible y devastadora noticia que uno puede esperar.

Esta vez, la búsqueda tocaba mucho más cerca, pero más adentro.

Aún así, solo, aislado, enfermo y alejado de todo lo que mas quería, comenzó la búsqueda, en un medio mas cercano, pero mucho más hostil, pues allí sí había horarios, mareas, turnos y guardias, no dependía solo de él.

Se exigió a sí mismo que él le encontraría, por encima de todo, y continuó hacia adelante, y con el, muchos más.

No fue así, y con el paso de los dias, envueltos en un tiempo casi infernal, todos los que participamos en la búsqueda, a veces creíamos naufragar un poco también, y nos agarramos y aferramos a los que más queremos, para poder continuar.

Pero él no podía, estaba solo y aun así, volvió a buscar muy dentro de sí, hasta encontrar la fe, su llave para seguir, lejos del ruido y la desesperación.

Afortunadamente, no fue el único, pues como última lección de vida, él también se aferró y luchó para no irse de allí, y así poder despedirse de todos que le querían, amaban y respetaban, que eran legión.

Ahora, la playa de Los Quebrantos, será para muchos de nosotros eso, un quebranto, pues allí, con el contradique, se quiebra la fuerza de las olas y, nuestros corazones.

Pero también simbolizará algo que hemos aprendido en estos dias de búsqueda: El no rendirse a la vida, aceptar las cosas y continuar hacia adelante, mas fuertes, más sabios y más unidos, hasta el final y para siempre.

Diariodenor.com

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